SALAMANCA
9/10/11DE OCTUBRE
Nuestro agradecimiento a los compañeros que han organizado la concentración y aquellos, salmantinos, farinatos o charros, quienes nos han facilitado lugares muy interesantes, para poder ser visitados, por sus historias, curiosidades y belleza, de los cuales os presentamos algunos. Ojo¡¡, algunos con gran acierto, ya programados. Disfrutarlos merecen la pena.¡¡¡¡


Salamanca ha quedado vinculada a la Historia Universal por una serie de hechos y personalidades que llegaron a marcar la evolución de la sociedad occidental:
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La creación de la primera gramática del castellano en 1492 por Antonio de Nebrija. Fue el primer estudio de las reglas de una lengua europea occidental que no era el latín y este hecho marca el inicio del Siglo de Oro español.
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Antonio de Nebrija fue además la primera persona del mundo occidental en reclamar derechos de autor.
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Los preparativos de Cristóbal Colón para su primer viaje en el Descubrimiento de América. El Claustro de la Universidad de Salamanca se llegó a reunir en consejo para tratar su proyecto. Durante estos años, Colón logra el apoyo de los dominicos, hospedándose en el Convento de San Esteban. El astrónomo salmantino Abraham Zacuto fue su gran apoyo científico para el viaje.
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La primera mujer universitaria del mundo: Beatriz Galindo, «la Latina».
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La primera mujer profesora de universidad del mundo, Lucía de Medrano, durante el curso 1508-1509.
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Los años de estudio de Hernán Cortés antes de partir a América y conquistar el Imperio Azteca.
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La defensa de los derechos de los indígenas del Nuevo Mundo por parte de la Escuela de Salamanca, que con Francisco de Vitoria a la cabeza, reformuló el concepto de Derecho natural, renovó la Teología, sentó las bases del derecho de gentes moderno, del derecho internacional y de la ciencia económica moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento.
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En dicho Concilio, los matemáticos de la Universidad de Salamanca propusieron al Papa Gregorio XIII el calendario que se vino a conocer como calendario gregoriano y que actualmente es utilizado en todo el mundo.
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El hecho de que el primer bibliotecario con sueldo de la historia se dio en la biblioteca antigua de la Universidad de Salamanca.
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La traducción parcial de la biblia al español, hecha por Fray Luis de León.
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El libro impreso sobre ajedrez más antiguo conservado, Repetición de Amores y Arte de Ajedrez del religioso Luis Ramírez de Lucena, publicado en Salamanca en 1496.
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La estancia de Miguel de Cervantes Saavedra, que posiblemente fue alumno de la universidad, que se materializó en sus libros: La Cueva de Salamanca, en Don Quijote de la Mancha en el que hace referencias a Salamanca con el personaje del bachiller Sansón Carrasco, y El licenciado Vidriera.
Más presencia que los vaceos tuvieron los vetones, que imprimieron una fuerte personalidad en la zona de las actuales provincias de Ávila, Toledo y Salamanca.
En el siglo III a. C., Aníbal, en su avance por Iberia, sitia y toma la antigua ciudad de Helmántica (Salamanca). La leyenda cuenta que los salmantinos rindieron la plaza sin oponer resistencia y salieron de la ciudad; pero las mujeres llevaban bajo sus vestidos las armas de los varones, con las que luego sitiaron a los cartagineses dentro de la ciudad.
Con la caída de los cartagineses ante los romanos se consolida la ocupación y la ciudad comienza a adquirir cierta importancia. Pronto se convierte en un enclave comercial básico debido a su situación privilegiada como vado sobre el río Tormes, que a su vez la convierte en paso de una de las más importantes calzadas romanas de Hispania, la Vía de la Plata. Para esta calzada se construye el puente romano (siglo I) del que aún hoy se mantiene en pie la mitad norte (la otra mitad tuvo que ser reconstruida en el siglo XVII tras la Riada de San Policarpo).
Con el fin del Imperio Romano, los alanos se establecen en Lusitania y la ciudad pasa a formar parte de esta región. Posteriormente los visigodos conquistan la ciudad y la anexionan a su territorio. Se tienen pocos datos sobre el desarrollo de Salamanca en la época visigoda, solamente se sabe que en el siglo IV la muralla romana se amplía,. Se sabe que en 589 la ciudad era sede episcopal pues figura entre las ciudades que enviaban obispos a los concilios de Toledo.
En el año 712, con la invasión musulmana de la península, Musa ibn Nusair conquista la ciudad. Durante la Alta Edad Media, la zona quedó como tierra de nadie. Salamanca quedó reducida a un núcleo carente de importancia y prácticamente despoblado. Alfonso I en 754, que acaban por arrasar lo que queda de urbano.
La zona permanece prácticamente despoblada hasta que tras la importante victoria cristiana, en la batalla de Simancas del año 939, se inicia una tímida repoblación de la zona ribereña del Tormes que no tendrá ningún éxito frente al todavía todo poderoso Califato.
Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, en el año 1085, se produce la repoblación definitiva de la ciudad. En 1102, Raimundo de Borgoña se dirige a la ciudad con un nutrido grupo de pobladores de diversos orígenes, por orden de su suegro Alfonso VI. Francos, serranos, castellanos, portugueses, toresanos, judíos y gallegos fundaron sus respectivas Iglesias y parroquias. Se restaura su Diócesis y se comienza a construir la catedral, a cuya vera nacen unas escuelas que serán el germen de la Universidad.
En el año 1230, bajo el reinado de Fernando III El Santo, se unen definitivamente los reinos de Castilla y León.
En el siglo XIII, el monarca Alfonso IX de León otorga a las escuelas catedralicias el rango de Estudio General que, en 1253, se convertiría en Universidad de Salamanca por real cédula de Alfonso X, posteriormente ratificada por el papa Alejandro IV (1255). La universidad alcanzaría con el tiempo un gran prestigio.
El 12 de agosto de 1311 nació entre sus muros el único rey de Castilla y León que ha dado la ciudad, Alfonso XI el Justiciero. Accedió al trono con catorce años y conquistó Gibraltar al mando de las milicias castellano-leonesas, en las que destacaba la nutrida presencia de contingentes salmantinos.
Durante el siglo XV, Salamanca fue el escenario de grandes rivalidades entre las familias nobles de la ciudad, articuladas en dos bandos que se repartieron la ciudad: el de San Benito y el de Santo Tomé. Con el auge de la Mesta, Salamanca adquirió importancia como centro de manufacturas pañeras y como exportador de lana.
Salamanca se unió al movimiento de las Comunidades de Castilla (1520) contra los nuevos impuestos que reclamaba Carlos I en las Cortes y en defensa de sus manufacturas textiles contra los privilegios de los exportadores de lana. Tras la derrota de los Comuneros el rey Carlos I hizo desmochar las torres de los palacios de los salmantinos que se adhirieron a la revuelta.
La Torre Charra
Torre del Clavero
El siglo XVI fue la época de mayor esplendor de la ciudad, tanto en la demografía como en la vida universitaria, gracias al prestigio de sus profesores, con la llamada Escuela de Salamanca.
Después se unió a la decadencia generalizada de las ciudades de la Corona de Castilla en la meseta norte (12.000 habitantes en 1651).
En el siglo XVIII tuvo un importante renacimiento económico y cultural, que propició la terminación de la Catedral Nueva, la construcción por el arquitecto Alberto Churriguera, de su imponente Plaza Mayor barroca en 1729 y 1756, permitió rehacer muchos de los edificios monumentales dañados por el terremoto de Lisboa de 1755. En el aspecto cultural, también se notó el influjo de la Ilustración de los Borbones en la Universidad en el último tercio del siglo.
Durante la guerra de la Independencia, Salamanca fue ocupada por las tropas del mariscal Soult en 1809 y permaneció en manos francesas hasta la batalla de los Arapiles (1812), en la que vencieron los ejércitos aliados bajo el mando de Wellington. Durante la ocupación, los franceses construyeron defensas y, para obtener materiales, destruyeron una importante parte de los edificios salmantinos, especialmente del barrio llamado de Caídos, donde se levantaban conocidos colegios mayores de la Universidad, de los que no queda ni rastro. El peor momento llegó cuando Fernando VII cerró las universidades españolas. A partir de la reapertura, la de Salamanca quedó reducida a una universidad de provincias.
En 1873, tras proclamarse la Primera República, Salamanca sufrió un levantamiento cantonalista que fue sofocado.
Durante el resto del siglo XIX la ciudad experimentó una leve recuperación al ser nombrada capital de provincia y al haberse construido el ferrocarril que unía Francia con Portugal, y que pasaba por la Meseta.
Durante la Guerra Civil, entre octubre de 1936 y noviembre de 1937,
El palacio Episcopal fue residencia
y centro de mando del general Franco
Tras la guerra se concentraron en Salamanca los documentos incautados por el ejército sublevado a medida que iban ocupando el territorio que había defendido a la República, con lo que se creó un gran archivo documental sobre la guerra civil española (Archivo General de la Guerra Civil Española). La parte de este archivo perteneciente a Cataluña fue trasladado a Barcelona en la primavera de 2006. El ayuntamiento de Salamanca, presidido por Julián Lanzarote (PP), cambió el nombre de la calle en la que se encuentra el archivo, de «Gibraltar» a de «El Expolio», como señal de protesta tras el traslado de los «papeles de Salamanca» a Cataluña.
En 1940, Pío XII funda la Universidad Pontificia de Salamanca como continuación de los antiguos estudios de teología.
En 1988 Salamanca es declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En 1998, por acuerdo de los Ministros de Cultura de la Unión Europea, Salamanca es designada, Capital Europea de la Cultura del año 2002. La ciudad también aspira a obtener la candidatura a la Expo de Salamanca en un futuro no muy lejano.
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LA PEÑA DE FRANCIA

Declarado Conjunto Histórico en 1956 es el santuario mariano más elevado del mundo ya que se encuentra ubicado en la cima de la Peña de Francia a 1.723 metros de altitud. Este emplazamiento hace que sea visible desde prácticamente todos los municipios y que desde la cima se puedan divisar las Hurdes extremeñas, la fosa de Ciudad Rodrigo, el campo charro en dirección a Salamanca o las más alejadas sierras de Béjar y Gredos.
Tras la aparición de la Virgen, los dominicos fueron encargados en 1437 de la guardia y custodia de la montaña y fueron edificando los diversos enclaves que podemos visitar hoy en día. Entre ellos, destaca la iglesia erigida para venerar a Nuestra Señora de la Peña de Francia. El santuario fue construido en el silo XV, de estilo gótico y sin apenas ornamentación para soportar las condiciones climatológicas adversas a las que está sometido durante los meses invernales.
Dentro se encontraba una imagen de la Virgen Negra que con el paso de los siglos se fue deteriorando. Con el fin de preservarla, el padre Cámara, en 1890, encargó al escultor José Alcoberro la creación de otra figura que resguardara el original en su interior, pero con un sistema que permitiera su visión. La solución fue una mirilla colocada a la altura del pecho de la nueva talla mariana.
En la actualidad, la imagen de la Virgen de la Peña de Francia se encuentra situada en un camarín en la nave central del altar mayor, al que se puede acceder por unas escaleras posteriores. La escalinata del santuario es del siglo XVII y la torre del siglo XVIII.
Otros edificios de interés incluyen el convento que se erigió entre los siglos XV y XVIII, en su interior se encuentra un aljibe conocido como el Pozo Verde, un refectorio y un claustro. Así mismo, destaca la hospedería del siglo XV, con el escudo real de Juan II de Castilla. La plaza se extiende entre todos estos edificios circundada por soportales, en medio se erige un rollo de justicia del siglo XVI en cuya base están tallados los escudos de Castilla y León, el de los dominicos, el de la Virgen y una representación de un reo con la soga al cuello, la parte superior está coronada por una cruz. En torno al rollo y a la plaza encontramos diversas capillas como la de San Andrés y el Balcón de Santiago, destacando entre ellas la capilla de La Blanca, construida en el siglo XVI sobre la cueva donde se descubrió la imagen de la Virgen.
La fiesta patronal de la Virgen de la Peña de Francia se celebra el 8 de septiembre y en esta fecha acuden numerosas personas de los pueblos cercanos. Durante la festividad, se oficia una misa, y al son de gaita y tamboril, se bailan danzas tradicionales que brindan la oportunidad de lucir los trajes serranos.
En el año 2017 fue visitada por un grupo de coupés

LA ALBERCA


La Alberca es el pueblo más conocido de la Sierra de Francia y está catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España. La Alberca se sitúa en la vertiente norte de la Sierra de Francia, su nombre nos traslada a orígenes árabes, su nombre deriva del árabe Al-Bereka (el estanque). El legado islámico se hace evidente a través de sus numerosas fuentes, que salpican sus calles y plazas, añadiendo un toque de frescura y encanto al entorno. y su historia arranca en tiempos prehistóricos, con sus pinturas rupestres.
Inmersa en un paisaje serrano donde los prados, se alternan con los bosques de nogales, castaños y robles.
Destaca su repoblación por el Rey Alfonso IX de León durante los siglos XII y XIII.
En la Edad Media, entre los siglos XII y XIII se produjo la repoblación por decisión del rey Alfonso IX. Del flujo de gente que llegó a esta tierra, parte destacada fue la de origen francés a través de D. Raimundo de Borgoña, noble francés casado con doña Urraca, una de las hijas de Alfonso VI. Este origen justificaría la numerosa presencia de topónimos franceses en la Sierra de Francia.
También se menciona que en el siglo XV, bajo el reinado de Juan II, pasó a depender de la Casa de Alba y posteriormente quedan bajo la jurisdicción de la villa cacereña de Granadilla, aunque mantiene una gran autonomía.
En 1515, el municipio ya cuenta con sus propias reglas y ordenanzas.
Las fuentes de La Alberca, además de su valor histórico, son también un deleite para los sentidos. El suave murmullo del agua, combinado con el aroma de las flores y el canto de los pájaros, crea una atmósfera mágica y relajante. Es un placer pasear por sus calles y descubrir estas joyas acuáticas, que nos invitan a detenernos, refrescarnos y dejarnos llevar por la tranquilidad del entorno.
«La Alberca: Donde la naturaleza y la historia se encuentran en perfecta armonía»
Caminando por las calles se observa el máximo exponente de la arquitectura popular serrana. Sus calles empedradas, cuidadosamente diseñadas con cantos redondeados para facilitar el drenaje de las aguas pluviales, nos trasportan a tiempos pasados, donde cada rincón era cuidadosamente planificado. Las casas de piedra, revestidas con adobe y tramoneras diagonales, son el vivo reflejo de la influencia de la zona de la Bretaña francesa.
El entramado laberíntico de sus calles nos invita a adentrarnos en un fascinante viaje a través de la historia. La estructura urbana, similar a una judería, nos transporta a épocas en las que las diferentes culturas cristiana, judía e islámica convergían y dejaban su huella en el tejido social y arquitectónico del pueblo. Es un testimonio vivo de la convivencia y la riqueza cultural que ha forjado la identidad de La Alberca.
La Plaza es el punto neurálgico del municipio, cautiva a los visitantes con su belleza y animación. Es un lugar donde no se puede pasar por alto los puestos ambulantes que exhiben una tentadora selección de dulces y frutos secos típicos de la zona. Las acogedoras terrazas nos invitan a detenernos y deleitarnos mientras disfrutamos de un merecido descanso durante nuestra visita. Tiene forma rectangular irregular, adornada con elegantes hileras de columnas graníticas que crean soportales. Sobre ellos, se alzan bonitas viviendas de dos a cuatro plantas, cuyas fachadas se ven embellecidas por dos filas de balcones. Es un escenario visualmente cautivador que nos traslada a tiempos pasados y nos invita a perdernos en su encanto arquitectónico.
En el interior de la plaza, encontramos notables edificios que atestiguan la importancia histórica del lugar. La Casa Ducal, el Ayuntamiento y el antiguo hospital de peregrinos son elementos destacados que nos permiten adentrarnos en la rica historia y la vida cotidiana de la localidad.
Un tesoro especial que adorna la plaza es el crucero del siglo XVIII, conocido como “el rollo”. En su base se encuentran meticulosamente labrados los símbolos de la Pasión, el látigo, las tenazas, la escalera y la esponja, también conocidos como "Arma Christi". Este crucero, con una conmovedora efigie del Crucificado en un lado y la representación de la Virgen en el opuesto, fue trasladado a este lugar desde el Tablado en 1940.
EL MARRANO DE SAN ANTÓN
Recorriendo sus calles podemos encontrarnos con “el marrano de San Antón”, un cerdo que deambula libremente por las calles y es alimentado por los vecinos desde el verano hasta el 17 de enero, día que se sortea entre los vecinos, convirtiéndose en una tradición arraigada en el municipio. La presencia del marrano de San Antón añade un toque de autenticidad y encanto a la experiencia de pasear por el pueblo. Es un recordatorio de las antiguas costumbres y de la relación cercana entre los habitantes y los animales que han formado parte de la vida cotidiana de la comunidad durante generaciones.
En 1883 se integró en la provincia de Salamanca.
En 1985 pasa a considerarse jurídicamente por la entrada en vigor de la Ley 16/1985 (BIC) Bien de Interés Cultural, pasando a tener la categoría y la máxima protección legal.
Primer pueblo español declarado Conjunto Histórico en el año 1940.


MOGARRAZ EL PUEBLO DE LAS MIL CARAS


Mogarraz esconde una sorpresa que deja a todos los viajeros con los ojos como platos. El atractivo que convierte a este pueblo en un lugar único sería razón suficiente para visitarlo, aunque no tuviera ninguno más. Pero no es este el caso porque, además de original, Mogarraz es uno de los pueblos más bonitos de España.
Lo que hace especial a este pequeño pueblo ubicado en el corazón de la Sierra de Francia son los 800 y pico retratos que decoran sus fachadas, que no son de gente famosa, sino de sus habitantes.
Corría el año 1967 cuando llegó a la remota Sierra de Francia la obligatoriedad de hacerse un DNI. Imagínate el marrón. Solo había un señor con cámara de fotos en todo el pueblo y de milagro. Claro, el buen hombre se tuvo que encargar de fotografiar a los 388 vecinos de entonces.
Todos los habitantes obtuvieron su documentación y los negativos cayeron en el olvido. Pero un día la viuda del fotógrafo los encontró y comentó la curiosidad en la carnicería, en la iglesia, en la peluquería… hasta que, casualidades de la vida, la historia llegó a oídos de Florencio Maíllo, artista y profesor de la Universidad de Salamanca.
Después de darle vueltas, a Maillo le da por pintar los retratos sobre chapa para hacer una exposición en honor a los habitantes de Mogarraz.
En el año 2012 se inaugura la exposición Retrata2-388. De repente, los ya escasos habitantes de Mogarraz contemplan cientos de pinturas con la cara de sus paisanos, colocadas en las fachadas de las que eran o fueron sus casas. Te puedes imaginar la expectación que generó algo así en un pueblo donde el acontecimiento más emocionante era la misa del domingo.
Y aquí llega la parte más graciosa de la historia:
Transcurridos los 6 meses que duraba la exposición llegó el momento de retirarla. Pero los vecinos dicen que ni hablar, que de ninguna manera quitan ellos el retrato de la tía abuela Marisa de la fachada. Ni exposición, ni exposiciona. Los retratos se quedan. Es más, Maíllo, ¿por qué no te pintas retratos de los vecinos actuales?
Y así fue como la exposición, ahora permanente, se ha ido ampliando hasta formar la actual colección que ya suma más de 800 retratos.
Que ver en Mogarraz:
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La ermita del humilladero y la Cruz de los Judíos.
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La torre del campanario, que por alguna razón se encuentra separada de la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves.
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La plaza mayor de Mogarraz.
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El museo etnográfico de Mogarraz, que comento un poco más abajo.
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El camino del agua, detallado más abajo.
(información extraída en https://bananomeridiano.com)

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CIUDAD RODRIGO Tierra de Farinatos


Una ciudad nacida para defender la frontera
La historia de Ciudad Rodrigo está marcada por su posición estratégica. El rey Fernando II de León, durante el siglo XII, comprendió el potencial de este enclave fronterizo y decidió reprobarlo, otorgar fueros y convertirlo en sede episcopal. De aquella época nació la muralla medieval, remodelada en el siglo XVIII para adaptarse al nuevo armamento bélico. Una imponente fortificación abaluartada que hizo frente a las tropas francesas de Napoleón durante la Guerra de la Independencia. Un año y medio más tarde, estando el ejército francés de retirada, el general británico Wellington iniciaría el 9 de enero el llamado Sitio de Ciudad Rodrigo de 1812. Finalmente, tomaría la ciudad a los franceses la noche del 19 de enero tras abrir dos brechas en las murallas. Durante el sitio murieron los generales británicos Henry Mackinnon y Robert Craufurd. En recompensa por la liberación de la ciudad, a Wellington se le dio el título de Duque de Ciudad Rodrigo. En nombre de la ciudad aparece tallado en el interior del Arco de Triunfo de París.
En cuanto al patrimonio de Ciudad Rodrigo, su época dorada fue el siglo XVI, momento al que pertenecen numerosos palacios que no pueden pasarse por alto en la visita a la ciudad. Más de veinte construcciones de este tipo se extienden por sus calles, destacando la Casa de los Vázquez, convertida esta en oficina de Correos desde 1944, una de las más bonitas de toda España.
El Palacio de los Águila, el de mayores dimensiones de la ciudad; el Palacio Montarco, con un precioso patio central imperdible; la Casa del Marqués de Cerralbo y su friso plateresco, y presidiendo la Plaza Mayor se encuentra el bello edificio del Ayuntamiento. Durante la visita, tampoco te puedes perder el Palacio de la Marquesa de Cartago, de estilo neogótico, con un precioso balcón en la esquina.
CARNAVAL DEL TORO.
Es la fiesta más importante y famosa de la zona con gran repercusión a nivel nacional e internacional. Su origen se remonta al siglo XV.
La plaza mayor se convierte en un coso taurino de forma rectangular construido con madera por gente de la localidad. Su principal atractivo consiste en encierros, corridas y capeas. Pues según algunos documentos que se conservan en el Archivo Municipal de Ciudad Rodrigo, estos festejos ya se celebraban en el siglo XV, concretamente en el año 1418, puesto que en uno de esos papeles en el que habla de las rentas del concejal, se nombran por vez primera a las talanqueras que deberán ser colocadas por los vecinos de la ciudad y estar preparadas para cuando se corrieran los toros. Esta tradición se sigue realizando.
Una fortaleza viva junto al río Águeda
La arquitectura militar no pasa desapercibida; se encuentra presente en cada rincón de la ciudad. Encontramos el Castillo de Enrique II de Trastámara, del siglo XIV y actual parador de turismo. A sus pies, el Puente Antiguo, presente desde la época romana, pero reconstruido en varias ocasiones debido a las crecidas del río Águeda y los numerosos conflictos bélicos que marcaron la frontera.
El Águeda aporta el contrapunto natural a la monumentalidad de la ciudad. Sus orillas albergan zonas verdes, senderos y espacios de paseo que permiten contemplar la silueta amurallada desde una perspectiva diferente. La Alameda se ha convertido en uno de los lugares preferidos por vecinos y visitantes para disfrutar del entorno paisajístico que rodea el casco histórico.





La Gastronomía, típica son los embutidos de cerdo alimentado principalmente con bellotas y algarrobas. El Farinato y el Hornazo. Probarlos, os gustaran seguro¡¡¡


